“El suelo prospectado en la fase de estudio no fue el que apareció”

04 feb 2016

En entrevista realizada por el Mercurio al Director de nuestra Unidad Académica Profesor Alvaro Peña F., declaró que  “El suelo prospectado en la fase de estudio no fue el que apareció”, en relación  derrumbe ocurrido en Cerro Barón.

“Realizar excavaciones en zonas urbanas entraña un gran riesgo que muchas veces sólo se valora cuando ya se ha producido una situación conflictiva”. Con esta enfática declaración, el director de la Escuela de Ingeniería en Construcción de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Álvaro Peña Fritz, definió la complejidad que conlleva realizar trabajos en los cerros porteños, considerando en este sentido el deslizamiento de tierra ocurrido el pasado viernes en la calle Portales del cerro Barón, sector donde la empresa inmobiliaria Mirador de Barón busca levantar seis torres de departamentos.

Ante esta situación, las obras debieron ser paralizadas, las cuales sólo se retomarán una vez que la firma presente un nuevo estudio de ingeniería del terreno ante la Dirección de Obras de la Municipalidad de Valparaíso, análisis que deberá estar a cargo de una entidad externa y validada por el municipio.

“Desarrollar proyectos de excavaciones que puedan alojar distintos niveles subterráneos en espacios reducidos y con edificaciones existentes muy próximas a la obra hacen que el proceso constructivo sea condicionante y primordial en el diseño, obligando a que los procesos sean cada vez más rigurosos”, precisó Peña, quien posee un Máster en Mecánica de Suelos e Ingeniería de Cimentaciones, además de ser Doctor Ingeniero de la Universidad Politécnica de Madrid.

– ¿Cuáles son las principales características que debe tener una excavación en una zona urbana?

– Mira, de todos los materiales de construcción, sin duda el menos fiable es el terreno y, sin embargo, en el fondo es en el que más se confía. En proyectos de edificaciones y excavaciones en zonas urbanas principalmente, el mayor riesgo de la obra es en la etapa de construcción, debido a las posibles inestabilidades del terreno, a diferencia de muchos otros casos cuya obra finaliza debido a sobrecargas de uso. Por otro lado, en la parte estructural y sobre tierra, los ingenieros y profesionales de la obra realizan estudios acabados del comportamiento estructural, con análisis computacionales cada vez más complejos, los cuales integran el comportamiento deformacional de la estructura considerando sus diferentes rigideces en el tiempo, pero muchas veces esos mismos profesionales asumen, sin muchas reflexiones, hipótesis de cómo la estructura está empotrada en un terreno del que sólo se conocen los datos de un estudio geotécnico, muchas veces precario e insuficiente.

– ¿Cuáles son los principales problemas que se encuentran en una excavación en zona urbana?

– La excavación puede resultar afectada por numerosos elementos que son característicos del subsuelo urbano, como pueden ser las redes de servicio público, los elementos enterrados y las vías de comunicación. En este aspecto, las redes de servicio son elementos de gran complejidad debido a su condición de equilibrio estricto, procesos constructivos muchas veces precarios y sobre todo el riesgo asociado a que estas redes contengan agua, electricidad o gas, y a que su ubicación no siempre está muy bien definida a priori, por lo que una rotura de una de éstas puede traer grandes consecuencias.

– ¿Es normal que una obra, como la de Barón, lleve más de un año de faenas y aún no se haya edificado nada?

– Lo que pasa es que fue demasiada la cota que la constructora tuvo que bajar para llegar a la cota cero, porque no es una obra pequeña, y además conlleva mucha altura de excavación y contención de ese terreno que se debe ir haciendo por fases, donde el sistema empleado es el cocido del terreno en base a anclajes. Es una obra lenta en el sentido en que se va bajando y anclando, y ese proceso constructivo es lento. Hay que pensar que en el edificio colindante se tuvo que usar dinamita para excavar la última parte; entonces, está claro que el terreno no es homogéneo, encontrándose suelo duro y resistente en su parte inferior y no así en la superior.

– A su juicio, ¿qué aspectos deberá evaluar nuevamente la Inmobiliaria Mirador de Barón en el informe solicitado por el municipio porteño?

– Claramente el suelo prospectado en la fase de estudio no fue el que apareció y las condicionantes de empujes y sobrecargas sobrepasaron la resistencia de la contención diseñada. Por lo tanto, se deberá llevar a cabo un nuevo estudio sobre las verdaderas características y parámetros que tiene el terreno y evaluar nuevamente si las longitudes de los anclajes son las adecuadas. Además, probablemente no se contempló la presencia de humedades localizadas por roturas o un nivel de seguridad más elevado que incorpore saturaciones o filtraciones del terreno, y eso se deberá volver a evaluar. En tercer lugar, probablemente la evaluación de la sobrecarga fue infravalorada. Y para terminar, se deberá volver a estudiar el sistema planteado, el cual es muy flexible con nulo empotramiento bajo la cota de máxima excavación, donde esa pared respecto a las demás ya construidas, es donde se tiene mayor empuje. Quizás la solución conlleve a realizar un sistema de contención más rígido, con anclajes de mayor longitud y de mayor sección.

– ¿Se pueden realizar este tipo de edificaciones en Valparaíso?

– La verdad es que este tipo de edificaciones se hacen y se llevan haciendo hace muchos años en todas las ciudades modernas alrededor del mundo; es la única forma de poder avanzar en construcciones en zonas urbanas. A nivel nacional, prácticamente la totalidad de la construcción de las líneas 3 y 6 del metro de Santiago son bajo tierra. Es más, en el extranjero, en ciudades patrimoniales con suelos en peores condiciones que Valparaíso, a edificios antiguos se les construye cuatro o cinco subterráneos. Pero en este punto, es sumamente importante estar a la altura de las necesidades técnicas, porque la de Barón es una obra de tierra y, por lo tanto, los estudios geotécnicos tienen que ser adecuados. Además, es clave contar con la experiencia local. Por otro lado, el diseño debe incorporar el proceso constructivo y, por último, el control de calidad debe ser muy riguroso por parte de la empresa para verificar la correcta ejecución del proyecto. Y aunque esos procesos involucran mayores gastos y más tiempo, estas obras de mayor riesgo, como la de Barón, necesitan mayor seguridad.

Por: Paolo Navia S. – pablo.navia@mercuriovalpo.cl

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